Bla Bla Bla Goodbye Bla Bla Bla

martes, 8 de diciembre de 2009

Revista Café Cadáver número 13 y Casimiro.


Natasha, Casimiro y el fantasma de las navidades... no, no... ¡Café Cadáver!

Casimiro no funciona en la cama. Al principio parece que sí, que hay excitación en los juegos previos, que se consigue la erección, que la historia va a terminar con un bonito final feliz lleno de espasmos, fluidos y dioses, pero no: ¡Sólo hay desilusión, blasfemia y muchos mimos!.

Su pobre prometida Natasha, rusa auténtica, rusa traída de catálogo por contra reembolso, joven, sana y fogosa debe quitarse las penas con la botella de Vodka "Rackmaninoff" y un vecino cubano profesor de conga. Ella está encantada.

Al principio Casimiro intentaba achacar su disfuncionalidad al stress laboral, a una incierta fatiga por su afición a la petanca interurbana, a una posible homosexualidad invernal y hasta a su edad... ¡Cómo si este país no estuviera lleno de viejos verdes!; pero no, osea que sí, que Casimiro se mentía y lo que es aún peor: ¡Sabía que se mentía el muy truhán!

¿Qué le pasa a Casimiro? A Casimiro le pasa Café Cadáver, eso le pasa. No se lo puede quitar de la cabeza, le asalta continuamente, le persigue, le obsesiona; se lee cada número cien veces, los memoriza el tío, devora cada poema, cada ilustración, cada coma y cada punto. Espera a que salga el nuevo número imaginándose todo tipo de contenidos, soñando delirantes autoentrevistas, dibujando con su coraçao las ilustraciones más deliciosas y suspirando como una colegiala asmática borracha.

Hablando en plata: Casimiro se masturba media docena de veces al día con Café Cadáver...
¡Casimiro si que sabe lo que es bueno, hagan como él y disfruten de la vida cadaverina!

P.S:

Casimiro, amigo, si necesitas más estímulos visuales aquí tienes estas estupendas ilustraciones llenas de colores y palabras sobre no menos estupendos productos, como las "Neyra boots" y el "kit infantil pelotazo". Saluda a Natasha y a Oswaldo de mi parte.


Haz click para ampliar, Casimiro.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Revista Café Cadáver número 13: Cazadores de autógrafos.


Para chulear por su barrio: Imprima y escriba su nombre.

A pesar de la importantísima reunión de dignísimos y completamente relevantes internautas organizada por nuestro Ministerio de Cultura, he decidido no presentarme; y no lo he hecho, no por no estar invitado, ¡como si el estarlo fuera algo importante hoy en día, ja!. No he acudido por dignidad personal y vergüenza ajena, pero también por respeto al fabuloso número 13 de la revista Café Cadáver.

Para cambiar cromitos de "V" y figuritas de Futurama, fusilar otros textos sobre la misma reunión o juguetear con el ordenadorcín uno tiene todo el tiempo del mundo. Además que le llamen a uno "internauta", "experto" o "informático" no sé yo... yo preferíria, si no es mucha molestia, que para referirse a mí utilizasen insultos más clásicos, sonoros y menos mortificantes.

Pero lo que no puede esperar son los nuevos números de Café Cadáver: Hay que consumirlos recién servidos, ardiendo, con el bit coleando y ciberneticamente rabiosos para que su efecto terapéutico sea el aconsejado por la redacción, tengamos todos la fiesta en paz y las fuerzas suficientes para aguantar otro mes más en estos tiempos de vacas flacas, niños gordos, padres feos y drogas caras. Así me lo tomo yo y así se lo cuento, y chica... ¡funciona!.

Por lo que a mi me toca, en esta fabulosa entrega sigo arriesgando mi cada día más maltrecha salud mental, y la de mis comprensivos compañeros de café, descendiendo al oscuro pozo existencial de los llamados "Cazadores de autógrafos". ¡Qué miedo he pasado señoras, señoritas, señoritos y señores, qué miedo!

No les doy más detalles pero les diré que entrevisto a "Fr0dosithviPer-69" (q.e.p.d): Co-fundador y ex-miembro de la Legítima Asociación de Cazadores y Recolectores de Autógrafos (más conocida como "La legítima" o la LACRA). "Frodo" nos revelará algunas de las claves de esta organización, casi secta destructiva y algunos de los secretos mejor guardados.

Y como muestra de la decadencia a la que puede conducir semejante práctica malsana, tristemente aún no penada por la ley, les ofrezco otra taza con una segunda entrevista a Jonathan Terroncelo, un desagradable adolescente de 32 años poseedor de la que posiblemente sea la mayor colección de autógrafos y "fotos de gente y cosas así" del cosmos...

¡Qué miedo he pasado, qué miedo!

martes, 1 de diciembre de 2009

2009 annus horribilis



¡Vaya año de mierda, ahora nos quedamos sin Jacinto Molina!

Lo que más me duele de toda esta historia es el continuo encanto, solera y prestigio que va tomando el otro barrio desde el 3500 A.C , hora arriba, hora abajo; y el declive en el que está el nuestro caprichoso guetto biológico, nuestra exclusiva urbanización privada llena de bípedos repelentes desde que el presidente de la comunidad es de los nuestros.

Acuérdense de esa alegría tan ciega como tonta de las primeras parejas de aminoácidos que se mudaron, ¡que simpatía y que educación tenían las primeras bacterias!, cómo cuidaban su jardincito los primeros vertebrados; luego la cosa se empezó a masificar construyendo hasta en primera línea de la costa, los grandes lagartos montando unas escandaleras terroríficas en la escalera, los simios heridos de tedio tirándose unos a otros excrementos por el patio de vecinos... ¡pura decadencia!; y así hasta que llegamos nosotros llenándolo todo de plazas duras y pintando la fachadas de rosa con topos amarillos!

Si ya es difícil intentar arrancar algo de dignidad a esta miserable orilla a uno se le quitan más las ganas de intentar fingir por urbanidad con los imbéciles que se manifiestan para rebuznar grandes frases como "En cinco años esto desaparece, no habrá ni canciones ni música".

¡¡Ojala, señoritos!!
¡¡Ojalá el silencio!!
¡¡Viva el apocalipsis!!

lunes, 30 de noviembre de 2009

Grandes viñetas: Cartas y noticias.


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jueves, 19 de noviembre de 2009

El pisito pirateado.

Leo, y releo en la prensa e intento entender, sin mucho éxito, la esperpéntica aventura de un matrimonio barcelonés. Un jolgorio si son aficionados al humor más negro.

Erase una vez una pareja moderna que se marchó de vacaciones, digamos a Torremolinos. Se hartaron de paella, de sangría, de sol, de paseos románticos a la luz de la luna y él hasta cogió hongos en la ducha del hotel: Unas vacaciones como Dios manda.

Después de 6 horas de carretera, cinco de atasco y cuatro intentando encontrar aparcamiento, los deliciosos enamorados, cansados y empezando a despellejarse, llegan a su humilde pero digna casa y empiezan a subir los cinco pisos sin ascensor arrastrando toneladas de suvenires, cubitos de playa, las aletas y las dos docenas de toallas robadas del Hotel Casimiro.


Pieza antropológica ilustrativa del día a día en Torremolinos.

Al llegar a su puerta creen escuchar un coro de ángeles cantando "Home, Sweet home Alabama" pero no... Lo que escuchan es el crack, clas, crok de su llave que no entra bien en la cerradura y lógicamente como cualquier ingeniero les puede decir: "Podemos asegurar con un margen de error del 2% que la puerta no se va a abrir". Cosa muy rara, pero hasta en las mejores familias cosas raras ocurren.

Entre llaves para arriba, las llaves para abajo, las promesas de venganza ciega y las amenazas mutuas de divorcio fulminante nuestro conciudadano (Josep M, Josef K a partir de ahora) decide llamar a un amigo de la universidad al que no llamaba desde hacía años, después llama al servicio horario para saber si su reloj está en hora e inmediatamente después llama a su primo que es cerrajero.

El primo, para que luego digan de los primos, llega en un periquete con sus herramientas y al grito de "ábrete Sésamo" se pone manos a la obra para que nuestros amigos veraneantes puedan por lo menos ducharse y cenar, lujos de una vida aburguesada.

Cuando el superprimo casi está a punto de lograr abrir la puerta, la puerta... no, no lo van a adivinar ¿qué hace la puerta? ¡La puerta se abre! Pero no por las buenas artes y mejor oficio del primo de Zumosol, no amigos, la puerta es abierta por un señor que asustado por encontrarse a dos despellejados con maletas cubitos de arena y palas y un señor en chándal-pijama metiendo hierritos en la cerradura pregunta muy serio:

-¿Qué hacen aquí?


¿qué hacen aquí? Sigan leyendo:

Un pregunta concisa y bien planteada, pero como todas las cuestiones relativas al Ser, de dificilísima respuesta. Mientras que su primo de rodillas y aún con las ganzúas en la mano se queda descolocado por la aparición y su pobre mujer está a punto de cortarse las venas, Josef K, que ha sido materialista ateo de toda la vida y por lo tanto sabe por dónde suelen ir esas preguntas con trampa, sin arrugarse contesta con todo el salero del mundo:

-¿Cómo que qué hago aquí? ¡Esta es mi casa!.

Acaso por soberbio, quizá por posesivo, a lo mejor por el tono... ¡nunca lo sabremos! pero el caso es que nuestro desconocido Zen se toma muy mal semejante respuesta y le contesta antes de cerrar violentamente la puerta:

-¡De eso nada!

¿Hay algo más bello y más formativo que esta bellísima historia? ¡Ya lo creo! Pero de momento aquí van dos Haikus amancebados:


Puerta cerrada.
Mi casa es mía.
¡De eso nada!


El que abre no tiene.
El que cierra tampoco.
Veraneo en Torremolinos.



Después de esta agradable pausa poética, continuemos con esta narración tan siniestra, que aún tiene mucha miga:


El primo, como tiene casa (y si no se mete con sus herramientas en cualquier otra) se marcha, pero nuestra pareja, nuestra pobre pareja de veraneantes desahuciados no. No sólo no tienen una casa donde dormir (ya de la cena y la ducha nos olvidamos), sino que ya ni siquiera están cansados del disgusto.

Con sus maletas, sus cubitos y palas, sus aletas y una sensación entre pánico y psicosis deciden acudir a denunciar el happening existencialista radical a la comisaría más cercana. Los mossos d`Esquadra, gente seria ya se sabe, primero les preguntan por el tiempo que hacía en Torremolinos y después envian a los dos novatos a que se pringuen en el asunto, busquen pistas y hagan un poco de experiencia anti-criminal en las calles salvajes de la ciudad.

Desgraciadamente aquella noche iba a continuar siendo una mala noche para Josef K y su mujer (su primo ya estaba en su casa, borracho de cazalla, viendo trois couleurs: Rouge en DVD y se lo estaba pasando pipa), porque "sin una orden judicial" los Mossos no podían hacer nada". Josef K empezó a buscar la cámara oculta preso del pánico y su mujer rompió a llorar como una madalena... No es para menos, no.


Con la denuncia puesta en comisaría y juzgados empieza un alegre tobogán de órdenes de desahucio, condenas, recursos y largas de hasta la juez enrollada de turno por aquello de que los invasores zen "carecen de medios" y no va a ser cosa de sacarles así de buenas a primera. Unas risas...


Hasta Manu Chao ha pasado por el piso de Josef K...

Como en estos saraos tan salados nunca faltan los canapés, la historia esta llená de ellos: El piso "pirateado" es un piso de protección oficial gestionado por el Patronato Municipal de Vivienda de Barcelona por lo que, atentos a la mayonesa de la gamba, nuestra alegre pareja, el dúo dinámico sigue pagando religiosamente el alquiler del piso, igual que la luz, el teléfono y el agua por miedo a que si dejaran de hacerlo se les quitase, aún más, el derecho a morar mora la zarzamora en ese palacio del amor romántico, en ese templo de las ilusiones, las esperanzas y las hipotecas a 60 años.

Cualquier persona socialmente responsable puede mantener dos casas holgadamente, eso al menos dicen por los bares de madrugada, y eso es lo que hacen Josef K y su mujer que han alquilado otro nidito de amor para ir tirando estos 16 meses que dura la divertida aventura y evitar que la llama de la pasión y la ilusión se apaguen, aunque se rumorea que no han vuelto a irse de vacaciones y que siempre uno de ellos está montando guardia en su "nueva" casa.


Pero como "compartir es vivir" y viendo que "unos tienen tanto y otros tan poco", nuestros inquilinos fantasmas decidieron hace unos días, en pleno arrebato de alegría, repartir las pertenencias ajenas con el noble deseo de que cada contenedor de basura se convierta en el país de Jauja de cualquier transeúnte.

Alertado por un vecino cotilla, egoísta y poco tolerante, Josef K puedo contemplar cómo su ropa, sus libros, sus muebles y hasta el televisor hacían amistad con mondas de naranjas, compresas, huesos mordisqueados y todo tipo de fauna y flora urbana descubierta y por descubrir.

"Vale que mi vida es una mierda, ¡pero tanto!" debió de pensar Josef K pero no dijo nada, por eso la prensa no lo recoge en esta divertidísima notica (fuentes: El país y Libertad digital)

Este suceso tan estupendo me ha dado muchas horas de sabrosa reflexión intelectual durante estos días; por un lado he confirmado por enésima vez que "el hombre es un cabrón para el hombre" (homo homini capra) y que "es mucho mejor no tener nada o tener mucho, porque si se tiene un poco uno recibe palos de todas partes".

Entre otras perlas también he llegado a la conclusión de que en esta bellísima sociedad de cobardes, acomplejados y neuróticos no sólo es mucho más fácil, sino preferible, ser el verdugo que la víctima. Mientras que el verdugo cuenta con docenas de voceras justificando su proceder con todo tipo de sistemas de pensamiento y ciencia infusa peregrina, la víctima, una más del montón pero siempre en soledad, de alguna manera termina por ser convertida en la responsable de todos los males del mundo por "su hipocresía, su cinismo y su apatía".

Por último me he enzarzado en un confuso monólogo sobre la violencia y sus usos en el que sigo enmarañado y del que no termino de salir con fruto sabroso del que dar cuenta. Cuando llegue a una solución conmigo mismo se lo haré saber desde esta página o desde su hermanastra incestuosa Café cadáver.

Sólo les diré una cosa:

El bofetón, el costillar deslomado y el ojo morado son dimensiones pedagógicas que se deberían tener muy en cuenta en el correcto desarrollo de los súbditos de este reino, y llegados el caso pueden llegar a ser unos elementos comunicativos inmejorables. Si Vds. han llegado a su edad sin que les hayan roto la cara, o sin rompérsela a alguien, no saben la experiencia vital y el conocimiento de Vds mismos y del mundo que se están perdiendo alegremente por una moda de temporada y una pedagogía deficiente humanisticamente hablando.

La justicia tiene una espada su mano derecha pero si el bueno de Josef K llevase un machete en su mano izquierda, con sólo enseñarlo un poquito, no tienen ni idea de la cantidad de malentendidos y despistes que podría resolver el pobre hombre sin esperar 16 meses.

martes, 17 de noviembre de 2009

Dragon age: Dragones, mazmorras, putas y chaperos.



Bioware, los padres de la criatura, cuando besan es que besan de verdad y lo que hacen lo hacen bastante bien. ¿Que podrían hacerlo mejor? ¡Desde luego!. ¿Que pecan demasiado por utilizar su máxima "si funciona y vende no lo toques, si acaso métele algún filtro nuevo, payo"? ¡Cómo no se han dado cuenta antes!. ¿Que se auto-plagian y copian y pegan sus mas famosos personajes y uno tiene la sensación de estar jugando al mismo juego con títulos diferentes? ¡Les diré, esto es un puro top manta narrativo y una cinta de Moebius hecha con bits alucinados!

Pero lo hacen muy bien los jodidos, y lo que es aún mejor: no lo hacen tan mal como otros competidores suyos. El acabose.

"Baldur´s gate II" y "knights of the old republic" (kotor a partir de ahora) son obras maestras, con todas las letras, "Mass effect" es una de las "películas interactivas" más entretenida que he visto en los últimos años y "Dragon Age: Origins"... bueno Dragon Age...


¿No sabían que Shepard es mujer? ¡Ahora ya lo saben listillos!

Déjenme decirles primero un par de cosas:

"Kotor" y "Mass effect" son dos de los juegos que me arrancan suspiros; nunca han faltado en mi disco duro y los sigo frecuentando al menos una vez al año de cabo a rabo. A pesar de no dejan de sorprenderme son obritas que lógicamente conozco bastante bien y que preso por la obsesión más pornográfica he intentado exprimir de todas las maneras posibles y si no lo saben se lo digo yo ahora: Tienen jugo que sacar.


¡Qué poderío!

Por otra parta la poción, el mandoble y el informático de las cavernas no es una dimensión que me ha fascinado poderosamente nunca; siempre me he sentido mucho más atraído por el trabuco laser, el tentáculo alienígena y las naves en llamas más allá de Orión.

Esto no quiere decir que esté dispuesto a aplaudir los bodrios de ese Disneyland del láser y el peluche en que se ha convertido Star Wars a costa de despreciar a un Tolkien (por citar ejemplos del "manual populista amancebado"), pero es muy fácil ganarse mi corazoncito sencillo y bondadoso con un "roboz" maligno, un par de galaxias en colisión, un patinete con cohetes trifásicos y alguna navaja de laser toledano, por no empezar a hablar de algún agujero negro...

¡A mi denme esperpento tecnológico y quédense con sus magias, sus vudús y sus dioses!



Dicho esto, déjenme comentarles muy brevemente tres puntos con los que quiero resumir el videojuego "Dragon Age":


1) Detalle y mimo:

Viniendo del pixel pardo y el polígono de filo cortante he dejado hace mucho tiempo de dar el valor que tan obsesivamente se le da hoy en día a los gráficos, caducos en el mejor de los casos en un par de años (cuando sobrevivan a tres o cuatro supuestas "next-gen" sabrán de lo que hablo), pero tengo que quitarme el sombrero con el detallismo de este juego.



Hay mimo y buen gusto hasta en los baldosines, cosa que ni siquiera se puede decir de muchas casas, y si afinan la vista, y les invito a hacerlo, y se fijan (por ejemplo) en los ornamentos de las empuñaduras de las espadas, en el efecto de la quemadura del lacre del pergamino de misiones, en los costurones de las ropas y los remaches de las armaduras, en los cuadros de las salas etc. se van a dar cuenta de que Bioware ha hecho un trabajo fabuloso como pocos y que no han dejado nada al azar por pereza o por falta de tiempo: Entra por los ojos, pero entra aún mucho mejor cuando dejamos de ver el conjunto y empezamos a ver los detalles y eso a mí me ha gustado mucho, no puedo decir otra cosa.



Ese detallismo me gusta tanto como el hecho de que algunas "mecánicas clásicas" se hayan recuperado, me gusta el mapita con sus encuentros "especiales", me gusta la posibilidad de poder jugarlo con tres perspectivas diferentes (cosa que ya hacía el tostón "The witcher") y si tienen el día muy tonto con una tecla y el ratón.

Me sublibeya que uno pueda hundirse en un pozo sin fondo de micro-gestión obsesiva o jugarlo dignamente sin pasar demasiado por la trastienda de la mecánica, me chifla que por fin alguien haya dicho no al "poder serlo todo para todos" y tener que ajustarse los pantalones, eso sí tan anchos como las tragaderas, del "héroe" con el que se quiere jugar.

Me encanta que se haya quitado la horrible brújula GPS "Estás en A por aquí se va a B" tan estándar desde hace demasiado tiempo: ¡Lean un poco coño y entérense de lo que tienen qué hacer y dónde, y si tienen problemas de comprensión lectora hablen con sus profesores, con sus padres o con sus camellos!


2) Sex in the city:



Bioware ya tuvo en su día su ración de ridícula polémica por incluir en su "Mass effect" una escena romántica entre una pitufina arqueóloga de 100 años con voz de quinceañera y nuestro personaje, que era una mujer porque se lo digo yo.

Dicho así se pierde mucha carga sexual, pero por amor a la verdad, que nos hará libres un día de estos posiblemente pasado mañana, la tristemente infame escena es breve y de un recato especialmente cursi pero tiene su sentido porque ilustra un romance peregrino (que puede no surgir) entre dos personajes de la historia. No es gratuita y tampoco es necesaria, pero es esa "anti-propaganda" la que más llega al adolescente despistado y al padre evangelista.

Con Dragon Age se ha hablado mucho de "madurez" por su apuesta a la hora de incluir referencias al mundo del ajetreo de bajos y clases prácticas de fornicio; lo que suele entender por madurez un reportero dicharachero de revistas de juguetes virtuales es muy primario, más o menos los que puede entender el jugador adolescente medio, y se puede resumir en los siguientes aspectos: Tetas, culos, drogas, vino, tangas, sangre, sardanas, mutilaciones, Jack Black, pedos...

Como ven con estos presupuestos empezamos muy mal, pero todos hemos sido gilipollas alguna vez en nuestra vida.


Lo que están dando de sí los posavasos de la Aido...

Si, en esta obra "madura" hay algún "choque sentimental" que puede terminar en un polvete en lencería de esparto, con posibilidad de bis; polvete sin baba, gemido, gracia ni sentido y quizá por ello no cuaja, es más de lo mismo, lo mismo que se puede ver en tantos y tantos videojuegos, y sus ramificaciones narrativas son las mismas que sigue explotando Bioware desde hace años.

Dentro de esa dimensión tan adulta, serena y madura se incluye también a un personaje secundario, un elfo pagado para cortarnos el cuello al que podemos reclutar, que además de ser un personaje francamente divertido es un prostituto lenguaraz y hedonista que tiene una afición desmedida por el cuero de su terruño. Brokeback mountain en la tierra media sin vaselina.

Hay también un burdel, en el que a cambio de unas monedas podremos suponer que nuestro guerrero se toma su merecido descanso. Prostíbulo en que todas las flores son hermosas, ningún fruto está prohibido y lo mismo se pueden comer ostras que caracoles... Antonino.



Los más aventureros pueden pedir a la madame el "especial de la casa", el (kinder)"surprise": Una chirigota que si tienen el cuerpo con ganas de choteo les va a hacer soltar más de una carcajada, o a lo peor no y pierden la cabeza por la excitación, sacan la catana y matan a su toda familia, Vds. verán lo que hacen.

Con este "especial de la casa" podremos disfrutar aleatoriamente de, por ejemplo, un enano travesti feo pero simpático, un par de tenazas y un martillo, o una fantasía francamente perturbadora con espantapájaros, látigos y girasoles...



Pero todo es muy de cartón piedra, no cuaja. El sexo (al contrario que la violencia) se ha asomado muy mal al mundo del videojuego: pasión, deseo, pulsión o necesidad no existen, sólo queda el beso casto a la "novia formal" y el frote insulso e inocuo entre dos personajes, que si se fueran a comer patatas bravas juntos es posible que todo ese negocio tuviera hasta un poco más de humanidad y algo menos tontería. Nunca pasarse el día cortando cuellos empapado en sangre y al caer la noche hacerse carantoñas en el campamento ha resultado más ridículo.

Recuerdo algún momento del "Fallout 2", y cito de memoria (lógicamente con agujeros): El intento de violación a la hija del granjero, el chantaje sexual de una pobre mujer para que liberemos a su marido que está detenido, poder convertirse en actor de "cine" porno y hasta en "fluffer", que no es más ni menos que el que se encarga de refrescar y asear las cosas y cositas entre toma y toma y con mucho cariño mantenerlas en su sitio en plena forma entre dale y dale...

Recuerdo también la continua tensión sexual del "Silent hill 2", tensión prácticamente pornográfica. El violador-castrador Pyramid head, los atormentados personajes esclavos de sus pulsiones y que dirigen en su contra a través de la comida o la automutilación y suicidio (sublimaciones perversas del sexo frustrado), la espiral del propio protagonista atravesado por el deseo insatisfecho y la culpa... la culpa por... mejor echen un vistazo si aún no lo han hecho.



Estas son obras maduras y adultas, no porque incluyan aspectos existenciales (legales a partir de los 18 años niños) como el fornicio, el abuso de sustancias o la capacidad de votar a cualquier ladrón; sino porque dentro de su narrativa esos elementos están integrados, tienen peso, razón de ser e incluso su presentación es seria, lo suficientemente seria para que aún siendo lúdica no sea plana y pueda tener aristas, reversos y sobretodo reflejos en los que mirarse.

Entiendo que al gilipollas medio esto le suene a chino pero hablar de madurez en Dragon Age es como decir que cualquier informático tiene una vida sexual muy activa porque se masturba tres veces al día.


3) Deja vú:

Las aceras por las que camina el héroe más moderno son muy estrechas y en esta nueva churrería franquicia se fagocita, se cita, se homenaje, se plagia, se rebautiza, se lija, barniza y repinta sin complejos. No seré yo quien les critique esto.

La historieta, como no podría ser de otra manera, es la siguiente: Elegido "más allá del bien y del mal" con misión divina de acabar con D.A.Ñ.O. El héroe cuenta con el típico secundario insoportable con un pasado envuelto en el misterio más gilipollesco, el eterno referente materno femenino autosuficiente y aparentemente inaccesible (¿les suena el complejo de Edipo verdad?) y media más docena de parias. En alegre comandita desfaze entuertos, realiza unos cuantos, salva y quita vidas y cuando ya está lo suficientemente supervitaminado y supermineralizado se va a partir la cara con sus amigos contra con el malo y los suyos. No, yo no me quejo, ni mucho menos.



Dentro de lo que cabe, que cabe mucho, se agradece por lo menos que los diálogos no los haya escrito un niño de 6 años o un informático treintañero alopécico y soltero, pero ¡ay! el desfile de personajes secundarios es tan parecido al de las obras anteriores de Bioware que parece que solamente les han cambiado el nombre, el teléfono y la dirección postal y los han mandado a trabajar en esta nueva franquicia.

El resultado es un turmix variado, a veces más líquido a veces más sólido, en el que tendremos la constante sensación de estar viendo personajes de otros productos de estos valientes.

Por lo menos las voces también están bien interpretadas, los dobles sentidos y los chascarrillos son buenos y están incluidos en su justa medida, y encima en muchas ocasiones tendremos la sensación de ver a un actor recitando su papel en lugar de a una masa de polígonos moviendo los labios mientras nos meten el audio de un señor asmático leyendo el guión.


Baba Yaga venida a menos... aunque no sea "directamente" de Bioware.

Dentro de estos raíles narrativos, tan estrechos como unidireccionales, otra serie de estaciones secundarias como el clásico sistema moral dualista de "bien y mal" han desaparecido y esto es un gran acierto y salva en gran medida la papeleta del refrito de Dragon Age.

Efectivamente uno puede hacer lo que le dé la gana, hay consecuencias, claro, a veces importantes para la trama y otras que son meros adornos estéticos, pero por el mismo precio uno puede apostar por la caza de brujas, el orden y la tradición más chusca e inflexible, ser un centrista moderado aficionado a la realpolitik o cortar cuellos de moros y cristianos por un quítame allá esas pajas y querer revolucionar el "original" ejem sistema de castas, el derecho sanguíneo de acceso al trono, el derecho de pernada orca y hasta la forma en la que sirven la crema catalana en los burdeles. La juventud más comprometida con sus exaltamientos es el grupo que más va a disfrutar.

Este estar "más allá del bien y del mal" porque nuestros negocios son los suficientemente serios como para que el resto de problemas parezcan tonterías no se resuelve bien, no han terminado de curar el jamón correctamente y menos saber servirlo, pero no saben lo que se agradece poder liarse la manta a la cabeza sin tener que preocuparse de bailar la conga cinco veces para que Sir Ladilla nos de la piedra de la llave del baño y así poder ir más ligeros de cuerpo en la batalla contra el caniche salvaje de Axturias.


Testimonio:

Al que le guste con locura el mandoble, la pócima y la teta camuflada se va a volver loco de alegría con esta joya que va a alargar su adolescencia varios años más; además va a tener material para poder tocarse: La excitación onanista va a ser especialmente intensa si no se conocen otras obras de esta casa, ¡garantizado!.

Al que no, pues también. "Dragon Age" se juega muy bien, se disfruta mucho y es extremadamente agradecido sobre todo cuando uno deja de matar bichos, se deja llevar por la trama y empieza realmente a hacer lo que antes se hacía con los videojuegos: jugar.
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