Con el continuo ir y venir de platos exquisitos y platillos revitalizantes, nuestros queridos parroquianos cantando exaltados himnos al amor y a la muerte, las cien docenas largas de vasos rotos en pedazos, los varios niños abandonados por sus padres que ahora están tan bien cuidados salándose lentamente en el almacén, las graves tertulias literarias que acaban en broncas con navajazos no menos graves, las frecuentes propinas multimillonarias en petrodólares, armas o drogas, muchos se preguntan cómo es posible que el Café Cadáver aún no tenga ninguna estrella Michelin que adorne su humilde pero limpia barra.
Yo no se lo puedo contestar porque en su día hicimos un pacto de silencio en el Café; solamente puedo decir lo siguiente respecto al crítico presuntamente desaparecido que dicen que nos mandaron: Intoxicación, estertores, defunción y tapitas de delicioso Carpaccio para varios meses.
Mientras esperamos a que manden a otro gourmet yo les dejo con unos comic-montajes. ¿Que por qué hago estas cosas? Tampoco se lo puedo contestar; no por otro pacto de silencio, más bien por culpa del pudor. ¿Que qué es el pudor? Pero qué preguntones han amanecido hoy ¡el pudor son todos Vds.! No sean así, hagan click para ampliar.
¡Llega el Café Cadáver señoras y señores! Llega, llega, llega después de unas más que merecidísimas vacaciones, pero llega ¡vaya si llega! ¡¿Qué se creían, que iban a pasar enero tan ricamente sin recibir su merecido plato?, ¿Pensaban que nos habíamos olvidado de Vds.?, ¿Ya daban por hecho que iban a poder marchar de rositas sin una abundante porción de roscón de reyes con sorpresa metálica punzante, y a ser posible envenenada, dentro? ¡Pues no!
Sólo tienen que asomarse para ver lo atareados que estamos en la barra, la cantidad y calidad de gritos de terror que salen de la cocina, y los más que sospechosos gemidos que vienen del baño para darse cuenta de que empezamos el año tirando la casa por la ventana, quemando facturas (sin pagar) del año pasado y apartando de la ensaladilla rusa confetti del cotillón de Nochevieja, Nochevieja del 2003, y la ensaladilla más que de la casa es de la familia y ya se sabe las cinco vocales.
Yo personalmente les propongo, que no es lo mismo que decir que les recomiendo, un estupendísimo y fascinante artículo titulado "Las otras fotos del año 2009". Un breve repaso a esas "otras" imágenes del año, y de las conmovedoras historias de sus dignos protagonistas; rabiosa actualidad que por un motivo u otro no ha gozado de eco social que merecía y ha pasado desapercibida para el público, los medios de comunicación y bloggers comprometidos con la causa de su blog.
Les dejo con las conmovedoras historias del soñador y díscolo soldado Lu-Chin, el drama del deportista Stephen "napalm" Jones, Los avatares del excelentísimo explorador polar Conde Anselmo Mundi, ese prodigio canino del arte dramático llamado "Chispas" y el tan respetable Don Ignacio Ufarte. ¿Ven cómo ni les suenan sus nombres? ¡Qué poca vergüenza!
El puente Julia Tuttle, sobre el Golfo de Vizcaya 2.
¡Hoy nos vamos de excursión! ¿Qué les parece? No se emocionen demasiado porque son vacaciones de pobre, ya se sabe, vacaciones virtuales: Mucha foto, algún video, cuatro patadas al diccionario y alguna exclusiva arrebatadora, despampanante, sobrecogedora. No digan que no se lo he avisado, luego no se quejen de que les han dado un asiento sin ventana o que se les marea el alma.
El destino es Miami (pronunciado maaay-iiiia-mI), más concretamente uno de sus puentes de la interestatal, el Julia Tuttle, y si nos ponemos muy finos hasta podemos decir que lo que nos interesa de toda esta historieta es lo que se cuece debajo del mismo: "Debajo de sus faldas de hormigón y acero, donde se resguardan los desheredados a los que se les niega el color de la vida y de unos cachetes culares bien rosados" que bien podría escribir algún becario cretino o informático con ínfulas artísticas.
Bien. ¿Bien? muy bien. El caso es que desde hace varios años viven y han ido viviendo en ese pequeño islote artificial una comunidad de unos 60 sex offenders. Como muchos de Vds. ya sabrán el término "sex offender" es cómo se definen en los EE.UU a las personas convictas por crímenes sexuales: Violación, exhibicionismo, pedofilia, corrupción de menores, abusos deshonestos, abusos honestos etc.
¿Qué hacen estas ovejas descarriadas tan juntas y tan revueltas debajo del puente Julia Tuttle (¿o era Buttle?)? Se preguntarán. ¡Qué no harán!, contesto gratuitamente yo.
Yo pensaba al iniciar este viaje iniciático, esta alegre expedición al lado oscuro de la vida, que nos íbamos a encontrar con una sociedad de piratas pedófilos vestidos en taparrabos, reducidos al canibalismo a costa de trabajadores de autopistas borrachos y a la caza de autobuses escolares con las ruedas pinchadas, monstruos que habían abandonado esta injusta sociedad, que los castiga y desprecia por querer dar rienda suelta a sus pasiones románticas y pulsiones sexuales, y se habían hecho fuertes en esa Nueva Gomorra, pero no y seguro que más de uno de Vds. también se ha quedado con las ganas.
"Os voy a follar a todas ¡putas, putas, putas, mamá, mamá!"
El caso es que según las leyes del Estado de Florida cualquier angelito registrado como sex offender, sello indeleble, marca perpetua, no puede vivir a menos de 750 m de escuelas, parques públicos y cualquier otra zona en la que pueda haber grupos de niños. Como los niños están de moda desde hace varios millones de años y todos quieren tener uno, dos o siete, la búsqueda de vivienda para los violadores de ascensor, los sodomitas de parroquia y parvulario y los simpáticos aficionados a menores habituales del Club Arni es un problema de rabiosa actualidad.
Recién salidos de la cárcel y con el mapa en mano las autoridades les proponen unas cuantas localizaciones donde alguien de sus necesidades pueda ser feliz, pero ¡ay! casi todas les quedan muy lejos a los pobres, concretamente fuera de la ciudad y hasta fuera del estado, así que como último reducto habitable la mayoría opta por esa tierra de nadie artificial entre la ciudad y el aeropuerto, que no sólo está lejos de escuelas y parques sino que seguro que tiene zonas sin cartografiar y posiblemente hasta microclima.
Muchos habitantes de esta comuna hippie sobreviven pescando, otros recogiendo latas de coca-cola y restos de comida que les tiran los conductores, algunos se ganan la vida haciendo pajas cuartelarias a sus compañeros, otros mantienen la cordura enseñando sus miembros y miembras a los conductores de la autopista, pero la mayoría se va tan tranquilamente a pasar el día a la ciudad.
Y es que el toque de queda, que va desde las 18.00 hasta las 07.00 y se controla con un agente de servicios sociales equipado con armadura de hierro colado que les pasa lista y con tobilleras electrónicas, tiene sus límites; así que durante el resto del día pueden follarse lo que les apetezca, fumarse un cigarro, hacer bises y volver a descansar en sus chabolas, coches destartalados y tiendas de campaña para contar sus hazañas del día a sus camaradas.
Lo que se ahorran las eficientes autoridades en cárceles y en medicación (un millón de dólares en seguimiento y terapia según un sheriff de los de Miami-vice) luego lo pagan en ayes, en Mayami, mi brodel...
¿Una alegre comunidad hippie? ¡casi!
Ya en su día el genial compositor y artista Pedro Guerra denunció la situación de estos "desheredados sexuales" en su famosísima canción "Debajo del puente".
Fabulosas frases como "y arriba del puente, la calle, el colegio, los niños, los gritos, te vas sin un beso..." no eran gratuitas en absoluto ya que uno de los hermanos, o al menos eso me han asegurado a mí, del arrebatador poeta vive "debajo del puente" desde hace varios años: Juan Carlos Martir, que es su alias de profesión y su profesión son sus labores en parvularios.
Juan Carlos Martir, hermano de Pedro Guerra.
Aquí pueden ver una fabulosa imagen de Juan Carlos Martir, capturada del video que el Miami Herald realizó sobre esta comunidad de rebeldes. En el min 2.10 pueden ver cómo nos da a todos una lección de dignidad y tolerancia cuando se queja de que "por mear en unos arbustos alguien llama a la policía y ya te cuelgan el sanbenito de sex offender". Me resbalé en el ascensor, me caí encima de ella y la penetré analmente repetidas veces sin querer Señoría, que dicen muchos.
Este sillón ha visto pasar más suspiros y corridas que el colchón de un meublé.
¡Exclusiva!:
Pero la historia no es tan bonita como se la cuento, nunca lo es, en esa comunidad pasan cosas muy raras. Si ya les parece muy raro que en Google Maps, nunca llueva, ni nieve, ni granice, se van a sentor aterrados cuando vean algunas de las imágenes de mi exploración de la zona con el paquete de viajes Street view de Goggle Earth... ¡puro escalofrío!.
¿Les parece demasiada casualidad que nada más "acercarnos" a la zona podamos ver restos de vehículos en la autopista?, ¿accidentes fortuitos o accidentes provocados? Vds. lleguen a sus propias conclusiones que yo, sensible como soy, estoy temblando de miedo.
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Pasado el primer susto parece que podemos confiarnos... ¿Acaso no hay nada más normal en el mundo que una comuna de 60 violadores, pedófilos y exhibicionistas viviendo en tiendas de campaña? ¡Cada ciudad decente tiene dos o tres y antes los llamaban Hippies!
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La pena es que la furgoneta de Google no se atreve a bajar por miedo, pero debajo de nosotros hay mucha más miga.
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Para que vean la miga que hay que parece hasta Torremolinos en temporada alta. Quién diría que el alegre señor de la cañita posiblemente ha violado a su hijastra subnormal...
¿Lo ven ahora? Son las energías mesmerico-sexuales concentradas en la zona que producen una singularidad magnética que produce que las mismas farolas de acero se partan por la mitad pero permanezcan flotando en la nada. Con cuatro pitufos sioux, el séptimo de caballería y tres o cuatro bombazos james Cameron les hace el remake de Avatar, al tiempo...
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Unas energías tan poderosísimas que hasta los mismo conductores realizan extrañas maniobras involuntarias al perder el control de sus coches impelidos por esas fuerzas desconocidas y posiblemente hasta paranormales. Miren, miren y todo demostrado con documentos gráficos clarísimos y de procedencia contrastada:
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¡Si antes me daba miedo toda esta historia ahora estoy tiritando de pavor!
¡Exclusiva 2!:
Por si no quedara demostrado que algo muy raro pasa en esta zona, ahora vamos a por el espanto mñas directo.
Mi poderosa vista no revelaba nada claro y mi natural perspicacia se sentía huérfana de padre, pero una intuición vaga, una sensación casi ansiosa unida a extraños picores, me apuntaba que había algo muy raro en una de las muchas imágenes de nuestro estupendo viaje, algo que debía descubrir, algo que debía descubrir y revelar al mundo ¡qué coño!:
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Sometiendo la instantánea a los más exhaustivos análisis, gracias a los programas informáticos más modernos que regalan con cualquier ordenador de sobremesa, comprobé que no estaba equivocado en mi sentido, ni mucho menos en mi sensibilidad.
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¡Pero qué demonios es esto?, ¿qué misterios encierra esa perturbadora silueta de la "isla de los famosos pedófilos"? ¡Dios mío! ¿No lo ven?.
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¿Cómo que no lo ven? ¡ No hay peor ciego que el que no quiere ver! ¿qué me dicen de esta terrorífica estampa? ¡Una figura tocándose el miembro mientras un niño (o un enano) baila salsa!
Ya de por sí la imagen sería repugnante si no fuera también satánica, ya que una enorme calavera contempla el tristísimo espectáculo con esa alegría propia de los malditos.
¡Qué feos son esos lemas tipo "Fulanito escucha, el pueblo está en lucha", "Pom, pom, pom, Fulanito al paredón", "se nota, se siente, Fulanito presidente" o, como en el caso que me ocupa, el conocidísimo "todos somos Fulanito".
¿Todos somos fulanito? Pues no, por suerte no. Por muy respetable que pretendan sus adictos que es Fulanito, eso es algo biológica y ontológicamente imposible, y una locura que se pretenda que seamos "todos" fulanitos. ¡Qué pesadilla un mundo lleno sólo de Fulanos!
"Todos nosotros estamos con Fulanito" me parecería un mensaje más digno y claro; al fin y al cabo para enfundarse la pancarta, desempolvar la bandera y darle al bongo uno tiene que apoyar, o al menos simpatizar con la causa de la verbena en la que se está meneando. Con ese lema no sólo afirmarían su respeto por las hazañas de Fulano sino su reconocimiento con las mismas.
¿Qué se le admira mucho y la gente se derrite con las cualidades de ese paladín, a la taza o a la copa, de la humanidad?, ¿que existe todo un movimiento multitudinario de solidaridad y empatía hacia la persona de Fulanito? ¡No me digan más!, entonces no habría nada más certero que decir "Todos deberíamos ser Fulanito", ya ven que difícil. A estas alturas de los universalismos y el mundo de las creencias no creo que la mayoría de los multiples grupos "fulanistas" tuvieran muchos reparos en instaurar la "fulanidad" obligatoria por Decreto Ley, como no la tienen tampoco en hacer apología de la misma por corrales y palacios.
Yo, ya lo saben, tengo muchas dificultades por entender el "Fulanismo"; al fin y al cabo "Fulanos" son los alegres tiburones que viven sondeando miserias y vomitando penurias en nuestra cartera, "fulanos" son los que nos dan wikipedia a tanto el kilo(byte) en lugar de cultura, "fulanos" los que nos empujan a primera línea de embrutecedor gilipollismo para que nos despanzurren las ideas y las intuiciones a base de bien y "fulanos" son los iluminados que pretenden que vivamos con su catéter moral constantemente en vena para retroalimentar sus propios egos y los egos de sus hijos y los hijos de sus egos, que cuando no son pesadillas son verdades a medias o son masturbaciones en grupo ante la imagen de Fulano, que casi siempre es sentido deudor de Franco, Flipper o Fausto.
P.S:
No está nada mal que "los políticos" hablen, hablen, hablen, cenen como pantraguel y, después de cenar, perdidos en esa niebla que sólo los mejores licores procuran, se vayan a dar trabajo a sus madres. Para eso se les paga el diezmo ¿no?.
Lo que es un poco más peligroso es esa sed de "líderes". Si quieren un lider, un hombre de acción de los pies a los caninos, un "caudillo" de la causa, tienen muchos donde poder inspirarse. Sin ir más lejos yo les propongo recuperar las esencias del gran Ghengis Khan, el primer ecologista de la historia: Todo un visionario.