Bla Bla Bla Goodbye Bla Bla Bla

jueves, 5 de marzo de 2009

Las Tijuana Bibles y los felices años 20.


"The fuller Brush man" de popular película a comic pornográfico.


Las "Tijuana Bibles" se llaman Biblias por su tamaño reducido, semejantes a los misales y biblias de bolsillo, ideales para esconderlas disimuladamente y disfrutarlas de tapadillo, como un cabestro con el cilicio bien apretado; y de Tijuana porque si en aquella época (y aún hoy) en el imaginario yankee había un lugar en la tierra sinónimo de fornicio, embriaguez y totum revolutum era esa ciudad mexicana. No iba a ser Soria.

Pues bien, estas Biblias de Tijuana son los primeros comics pornográficos que se conocen, editados clandestinamente en un papel de ínfima calidad y generalmente de unas 8 páginas de viñeta única (tamaño 10x15 cm), se hicieron muy populares en los primeros años 20 del Siglo pasado y de una forma o de otra llegaron hasta los años 60 para terminar por desaparecer e integrarse en los primeros comics "alternativos" americanos.

Estos deliciosos comics se vendían de tapadillo y se pasaban de mano en mano entre la chavalería y la soldadesca más chusca: No hay nada mejor que lo ilegal para aprender lo que es la solidaridad y a compartir, amigos.

Eran comics pornográficos de chiste fácil, practicamente jaimitadas, con algún giro dramático en la última viñeta (página) en la que el calentorro protagonista termina sodomizado, el galán-violador sufre un "gatillazo" cuando la señorita consiente o simplemente el portento de virilidad acaba derrengado ante tanta disposición y ardor de su compañera; además de ilustrar un buen manojo de tabús como la zoofilia, la infidelidad, el incesto o las orgías. Eran otros tiempos.


¿Escasez de toros?... ¡seguro que si hombre!.

Por sus pocas páginas deambulaban fusilados los más famosos personajes de la época, a saber: Terry y los piratas, Popeye, Dagwood, los Katzenjammer kids (padres de nuestros Zipi & Zape pero nietos de Max & Moritz); pero también actores y actrices famosos y otras personas reales, no menos cargadas de glamour (estomagante concepto del que hablaré algún día) como Al capone, Dillinger o Mussolini.

Los felices años 20 es lo que tienen, que no eran felices sólo de nombre, no señor; hasta el más tonto, y a pesar de la ley seca o precisamente por ella, se agarraba unas merluzas de espanto, se lo pasaba pipa a lo tonto y además estaba un día si y otro no recibiendo chutes de penicilina contra la sífilis. Claro que felices, lo que se dice felices, lo eran sobretodo en los Estados unidos porque lo que es en otros sitios los colores iban desde el tristón melancólico hasta el morirse de asco, de hambre y con tonos de miseria.


Today I am a man!, deberian regalarlo en las facultades de Informática.

Luego llegaría la resaca, el crack de la bolsa, y sobre todo los ejércitos de señores y señoras con bigote, gente seria y formal de esa que para evitar tanta parranda y jolgorio te quemaban la casa, y si tenías suerte y te tocaba un grupo con un poquito de corazón, te sacaban a patadas antes, que es todo un detalle. Pero esa es otra historia y este es otro cuento.

Hablando en plata, el día que hagan una película, si no hay alguna ya hecha, que quiera retratar el descoque y la liviandad moral de los que hoy en día son abuelitos (o están "difuntitos" los pobres), rodarán un videoclip de mierda, dulzón (que es el gusto de los retrasados mentales), con historia de amor incluida y personajes tan edulcorados como insoportables de esas para toda la familia:

Así las mamás se quedarán contentas sin escandalizarse en exceso, las nenas imitarán los descocados bailes y contorsiones de las más arrebatadoras y fabulosas cantautoras actuales y los nenes con mirarles la pantorrilla y el escote ya van servidos por una temporada.
El papá, si le queda algo cabeza, se quedará en casa emborrachándose con matarratas, intentando convencerse de que "la familia no se escoge" y pensando en cómo ha tirado su vida por el garete por miedo a que le llamasen solterón o marica mientras juega con un revolver.

¿Les suena Moulin Rouge? Pues por esa dimensión de la tontuna y lo politicamente correcto silban las balas. Dos Oscars, dos, y varias orejas.

Sigan los enlaces si tienen ganas de ver cómo la pobre huerfanita Annie acaba montada por un can, muy a su pesar y por "mirona", a Popeye destrozando puertas y lo que no son puertas con su miembro viril o incluso su amigo Wimpy, que según parece, además de a la hamburguesa le daba a la lujuria gerontofíla cosa mala. También pueden salsear a su gusto en la fantástica Tijuanabibles.org, que es la madre de todos los enlaces que les he ofrecido y una joya del tema.

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